Llego a la tienda, entro a la oficina y me encuentro de morros un recorte de prensa pegado en el ventanal: una imagen del Papa Benedicto XVI sonriente y con los brazos extendidos hacia -imagino- su rebaño de ovejas. Perpleja, desvío la mirada a otro nuevo "adorno" en el ventanal, justo al lado de Ratzinger, y ya me quedo totalmente estupefacta: una pequeña estampa con un Franco triunfal sobre una bandera española con el águila negra. A su lado, la siguiente frase: "Sin ti la unidad de España está en peligro". El nuevo jefe está soltándose la melena, ¿cuál será la próxima sorpresa?